¡Ha llegado el momento que todos esperábais!
¡¡COMIENZA LA BATALLA!!
Desde la dirección del Club de Rol Alastor queremos informaros que se han finalizado todos los preparativos y normas para comenzar la I campaña de Warhammer Fantasy. Hemos recopilado en tres PDF's distintos con las reglas para jugar una campaña basada en un mapa y cómo crear vuestra lista de ejército y las excepciones que se darán en esta campaña. Son los siguientes, ós recomendamos leerlo con el órden colocado:
*Reglas de mapa: http://www.megaupload.com/?d=OM0L6YQG
*Reglas de creación de personajes y ejércitos: http://www.megaupload.com/?d=QACNVE02
* Escenarios y objetivos: http://www.megaupload.com/?d=GRPV5747
En las siguientes líneas os dejamos la sinopsis de la campaña, a partir de la cual podéis buscar el hilo argumental de vuestro propio personaje.
Desde el día de hoy (25/12/10) hasta el día 29 de enero de 2011 tenéis tiempo para leeros los PDF, acabar de reunir vuestras tropas y prepararos en general. El mismo día 29 de enero se hará una reunión para solucionar dudas y como fecha de fin para entregar vuestras listas de ejército e inscribiros.
Para cualquier duda enviadnos un e-mail a la dirección: clubalastorsc@gmail.com, ó bien pasaros por el club de rol.
Sin más, desearos ¡FELICES FIESTAS Y UN PROSPERO AÑO NUEVO! (No atragantaros con el turrón, ni las uvas...)
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Sinopsis:
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El emperador humano está gravemente enfermo debido a causas desconocidas, aunque muchos creen que puede ser fruto de múltiples heridas sufridas tras la última campaña y otros lo pronostican como un ataque de algún conde elector por hacerse con el poder. Debido a esto, todas las tropas imperiales están concentrándose en Reikland para proteger la debilidad actual de la jerarquía del Imperio.
Aunque el emperador está con los mejores cuidados posibles gracias a la ayuda de los elfos, su gravedad es muy alta y se encuentra en el filo del cuchillo.
Los condes electores de las provincias imperiales han sido llamados a un concilio urgente en la capital imperial, Altdorf, para decidir quien será el sustituto del emperador en caso de que este caiga.
Cada Conde Elector se dirige a la capital, acompañado de su ejército para asegurar su protección durante el trayecto y como refuerzo de tropas en Reikland.
Con estos hechos, los enemigos del Imperio han oído nuevas de lo sucedido. Algunos lo interpretan como una señal divina para atacar el Imperio, otros consideran que es el momento adecuado para hacerse propios zonas imperiales dado que la resistencia será mínima, pues los bastiones se han vaciado en todo el Imperio para concentrarse en un solo punto.
Todos ellos, tanto aliados como neutrales o enemigos tienen razones propias para marchar a la guerra, pero, en un recóndito lugar de la provincia de Stirland se haya una abadía, sin ningún tipo de carácter que se aprecie a primera vista pero, en su interior, se haya un valiosísimo objeto arcano, arrebatado de las manos de un rey funerario en Numas, en las tierras de arabia, cuyo valor es despreciable pero quien lo domine será posesor de un grandioso poder que muchos ignoran. Se trata del libro nigromántico de Rahmontep, el rey escarabajo de Numas, que según dicen, hizo un pacto con el dios escarabajo que le proporcionó fortaleza y longevidad antinatural.
El libro fue “cogido” por exploradores imperiales en una expedición en Arabia, de la mismísima tumba del rey escarabajo.
Según el explorador que llegó años atrás a la abadía, el libro era de un inmenso poder, pues en sus frases contenía el don de hacer indestructible cualquier general y ejército que lo controlara.
El explorador, que llegó a la abadía tremendamente asustado le confesó sus pecados al sacerdote Diedrich. En la misma noche que llegó el explorador, pidió al sacerdote que lo guardara y que lo protegieran de cualquiera que quisiera tocarlo, pues contenía una maldición de muerte sobre aquel que lo obtuviera. El explorador desapareció aquella misma noche y meses más tarde lo encontraron muerto en el bosque. Su muerte fue determinada que fue atacado por algún animal salvaje, aunque cuando lo vio el sacerdote se le hizo muy extraño el hecho de que un explorador como aquel, pudiera asustarse y perderse en un bosque.
Se tomó más en serio las palabras del explorador, del que nunca supo su nombre y guardó en las entrañas de la abadía el libro sagrado, hasta el día de hoy, en que los reyes funerarios saben a donde fue a parar el libro y se disponen a recuperarlo.
muy buena
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